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Artículo de los Hermanos Marx

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De Verónica Forqué a Groucho Marx

Noticia de Babelia (El Pais)



20 de Abril de 1996



Un Paseo por las Estrellas (juego para cinéfilos 23)

JUAN MARSÉ

Verónica ForquéGroucho Marx
Un largo recorrido que unirá a Verónica Forqué, una actriz de singular talento, con Groucho Marx, el genio del puro.

Hasta que el mundo no sea un vacío inhabitado, habrá una imagen en el espejo, decía Henry James, y a rebujo de esta sentencia yo he pensado a veces que no estaría mal que la última imagen de este mundo absurdo reflejada en el espejo, antes de borrarse para siempre la huella del hombre y su memoria, fuera la jeta de Groucho con su puro y sus altos cejones diciéndole a Dios: "Hice lo que buenamente pude para arreglar lo tuyo aquí abajo, pero lo siento, chico, eso no hay Dios que lo arregle".

La política no hace extraños compañeros de cama, los hace el matrimonio, escribió Groucho, y en cierto modo, este entretenimiento o curiosidad cinéfila hace lo mismo emparejando estrellas. Pero en el caso que nos ocupa el extrañamiento es más aparente que real: estoy seguro que Verónica Forqué, actriz de singular talento para la comedia, de una expresividad delicada y frágil como la porcelana, pero tenaz y persistente, una dinámica gestual y un ritmo verbal especiales para captar el absurdo en la vida cotidiana, estaría encantada de iniciar este paseo en busca del genio del puro. (Pero sorteando momentáneamente un atajo, en el que le espera el Marlon Brando de Viva Zapata, es una pista) guiando a Carmen Maura en el primer trecho, pues fue su compañera de fatigas en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? posiblemente la mejor película de Almodóvar. Seguimos con Carmen Maura, que le pasa el testigo a Fernando Colomo, su director en el artefacto cómico Pompurrutas imperiales. buen título paródico cuyas resonancias aún hoy pueden escucharse en la calle de Génova. El director Fernando Colomo batalló lo suyo con El caballero del dragón, pero el dragón le salió un poco rana aún contando en el reparto con el formidable Harvey Keitel, al que después un decisivo despegue profesional le llevaría a la sofisticada intríngulis de El piano y al cuerpo pequeño y prieto de Holly Hunter, cuya silenciosa desnudez deja en ridículo la música para piano más boba jamás oída en una peli, Esta actriz de gran fuerza interior, la Hunter, se muestra vibrante y patética en Mis América. un cóctel amargo con unas gotas de sueño americano y Tim Robbins como guinda. Junto a Holly actúa Scott GIenn, el secundario flaco y anguloso que nos introduce en El silencio de los corderos, la sobrevalorada y efectista pesadilla en torno al caníbal Anthony Hopkins filmada por Jonathan Demme. Hopkins, actor inglés con muchas horas de vuelo, secundó años atrás a Jane Fonda en una película menor de Joseph Losey titulada Chantaje a una esposa. y la joven Fonda, en los inicios de su etapa parisiense tontorrona y rebelde, a punto de dejarse comer el coco por Vadim-cabeza-de-serrín, se puso a las órdenes de René Clement en Los felinos. con Alain Delon, al que veremos después convertido en Tancredi, el "sobrino negro y sutil como una culebra", según lo describe Lampedusa y Visconti lo recrea espléndidamente en El gatopardo. El pasajero celeste demanda aquí una breve parada para contemplar a la hermosa Angelica/Claudia Cardinale bailando un vals en brazos del arrogante don Fabrizio, príncipe de Salina/Burt Lancaster. Un poco más tarde, cuando el príncipe camina solo bajo la noche siciliana y oye los granitos de arena cayendo en el reloj de su vida, uno recuerda que bastantes años atrás Burt Lancaster se emborrachó con Montgomery Clift en De aquí a la eternidad, de Zinnemann, y que Monty Clift también se emborracha en Vidas rebeldes, de Huston, bajo la mirada lastimera y solidaria de Marylin Monroe, ya también en el tramo final de su desdicha. Y es Marylin la que nos deposita a la vera de Groucho Marx, pues juntos hacen Amor en conserva.

Pero ya hemos dicho que hay un atajo que pasa por Emiliano Zapata y por la Roma imperial de Julio César.

La próxima entrega:
De Imperio Argentina a Spencer Tracy




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