Diez Años sin Groucho Marx
Mañana se conmemora el aniversario de su muerte, cuatro meses antes que la de Charlot.
JOAQUÍN BENITO
Mañana se cumplen diez años de la desaparición de Julius Henry conocido por
Groucho Marx, tercero de los archifamosos hermanos Marx, por detrás de Chico y Harpo y precediendo a Gummo
y Zeppo, que abandonaron el quinteto que formaron en un principio como actores de variedades, quedando así
reducido a tres: Chico, Harpo y Groucho. Groucho, sin duda el de más fuerte personalidad de los hermanos,
murió el 20 de agosto de 1977 víctima de una neumonía. Charles Chaplin, el único de
los grandes cómicos de la edad de oro del cine que le sobrevivió, falleció cuatro meses
más tarde, en la madrugada de la Navidad. Años antes fueron desapareciendo Buster Keaton, Harold Lloyd,
Laurel y Hardy... y Chico y Harpo.
«Memorias de un amante sarnoso»
Groucho fue el de más fuerte personalidad de los hermanos, aunque sus mayores éxitos
los consiguió formando el inolvidable trío cómico con Chico y Harpo en filmes que han quedado
inscritos en las antologías del mejor cine de humor. Títulos como «Una noche en la ópera»,
«Un día en las carreras» y «Los hermanos Marx en el Oeste» puede decirse que son imperecederos, y todavía,
al cabo de cincuenta años, continúan proyectándose con éxito en las salas comerciales y son
emitidos por la televisión, con lo que las modernas generaciones han tenido ocasión de conocer a estos
artistas incomparables, que llevaron al cine un estilo distinto, un humor ácido, corrosivo, que hacía
reír, sobre todo a los adultos, pues en honor a la verdad hay que reconocer que los hermanos Marx no fueron
los favoritos de los públicos infantiles Nacido el 2 de octubre de 1895 en Nueva York, Groucho debutó
siendo un niño -tenía doce años-, formando parte de una compañía de variedades,
junto con sus dos hermanos mayores, que ya se habían especializado como payasos musicales. Chico tocaba el
piano y Harpo el arpa, instrumentos con los que seguirían asombrando a los espectadores durante muchos
años, incluso en los numerosos filmes que protagonizaron. Groucho tocaba la guitarra y el saxofón.
Al correr del tiempo sería el más famoso y popular no sólo como actor, sino como escritor.
Sus libros alcanzaron un gran éxito editorial, especialmente en los Estados Unidos. Se dedicó a escribir
sobre sus hermanos, su hijo y sobre sí mismo en el titulado «Groucho y yo». De todos los que escribió,
el más leído ha sido «Memorias de un amante sarnoso», traducido a varios idiomas.
Ironías... y desencanto
En «Groucho y yo» cuenta su vida desde los años de la infancia, desplegando en sus
páginas el humor que siempre le caracterizó, mediante el empleo de un lenguaje original,
satírico..., absurdo, como el reflejado en los personajes que interpretó en todos sus filmes.
En el libro describe su vocación artística con estas frases llenas de ironía.-- y de
desencanto, pero a la vez de una comicidad originalísima: «De niño me sentía lleno de
avidez por el mundo del teatro. La escuela me producía un aburrimiento, indescriptible y lo único
que me interesaba era la maestra, una chica irlandesa, alta, bien formada, de ojos azules llamada Séneca,
que recitaba "Evangeline" con voz profunda y dramática. Su vibrante voz de contralto, junto a sus otros
encantos, me emocionaba..., hasta que un día descubrí que le gustaban las mujeres, y ese fue el
final para mí.»
Y de su debut en el mundo del espectáculo escribe: «Actuamos en Victor y Cripple Creek
sin ser asesinados. Cuando acabamos me dirigí a1empresario para interrogarle sobre sus planes futuros.
Pero el tipo había empaquetado rápidamente sus cosas y se había largado, lo mismo que el
tercer miembro de la compañía, llevándose mi salario de dos semanas. Yo no tenía
trabajo, pero en mundo de la farándula esto constituye un honor..- No estoy seguro de cómo me
convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso. me he ganado la
vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.»
Su opinión sobre el matrimonio
Las anécdotas de su vida son innumerables. En cierta ocasión, cuando se hallaba
comiendo en un restaurante, como tardaban en servirle, le dijo al camarero: «Si no me sirven enseguida, me
iré con indignación. ¿Puede alguien llamar a Indignación?» El camarero le replicó:
«Oiga, que sólo tengo dos manos.» Y el ocurrente Groucho le preguntó entonces «¿Acaso conoce usted
a alguien que tenga tres?»
Ésta era su opinión sobre el matrimonio: «Conozco a centenares de maridos que
volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del
matrimonio y no habrá ningún divorcio». Trabajó hasta poco antes de su muerte.
Tenía ochenta y dos años y seguía actuando en los escenarios y escribiendo.
Vivía desde hacía siete años con la periodista Erin Fleming -había estado casado
tres veces: con Ruth Gorson (1920-1942), Catherine Gorcey (1945-1951) y Eden Hartford, con la que contrajo
matrimonio en l954-, quien, contagiada del humor negro, sarcástico, del inigualable cómico,
respondió cuando le preguntaron cómo se encontraba poco después de su muerte: «Groucho
está durmiendo tranquilamente y en paz. Ha decidido echar una siesta y dejar que sus ojos descansen
durante los próximos siglos.»
Su cadáver fue incinerado, como había dispuesto en su testamento.
Julius Henry Marx, conocido por Groucho Marx, será recordado siempre como uno de los mejores
actores cómicos de la historia del espectáculo y, sin la menor duda, como el más
original..., y el más absurdo de todos.